En un bol, desmigamos el bizcocho y vamos vertiendo cucharadas de queso mascarpone hasta que obtengamos una masa moldeable y consistente. Le damos forma redonda y las vamos depositando en una bandeja...
Mientras preparamos la masa, engrasar un molde desmontable con algo de mantequilla y lo dejamos en el frigorífico. Enjuagar las moras con muy poco agua y las dejamos secar sobre papel absorbente...
Una vez peladas, cortar las manzanas en cuatro, retirar el corazón y las cortamos en lonchas finas que rociamos con unas gotas de zumo de limón para que no se oxiden. Engrasar un molde alargado con mantequilla y reservamos en el frigorífico...
En un bol grande, batimos los huevos con el azúcar hasta que quede con una fina capa de espuma y añadimos en ese momento el aceite. Mezclamos la levadura con la harina y las incorporamos al bol, volviendo a batir, y dejamos reposar 10 minutos...
Separa las claras de las yemas de los huevos. Introduce todo el azúcar en un bol junto a las yemas. Bátelo hasta que quede con un color amarillo pálido tirando a blanco (yo lo he hecho a mano pero si tienes una varilla eléctrica ahorrarás bastante tiempo y esfuerzo)...
Batir las yemas con el azúcar y el invertido. Mezclar los secos y tamizar. Fundir la pasta de cacao y la mantequilla a 60º. Batir las claras con su azúcar...
Es mejor preparar el relleno un día antes. Con estas cantidades vamos a tener bastante dulce de membrillo aunque lo que vayamos a utilizar aquí sea muy poco. El resto lo conservamos en un recipiente hermético en el frigorífico...
Vertemos todos los ingredientes en un bol o vaso de batidora y lo batimos. En un recipiente para horno, previamente engrasado con mantequilla para que no se pegue el pastel, vertemos la mezcla anterior...
En primer lugar, preparamos la base del pastel. En una bolsa de plástico metemos todas las galletas troceadas y con el rodillo las aplastamos hasta dejarlas trituradas y se mezclan con la ralladura de piel de naranja...