Cuando gane mi primer millón, me compraré un coche caro, una casa con piscina y un garaje para guardar la nueva máquina. Cuando las cosas vayan mejor y ya tenga algo más de pasta me iré de compras por el mundo a volverme loco consumiendo ropa y algún que otro capricho. Cuando mi cuenta corriente ya sea tan grande que no sepa qué hacer con el dinero he decidido donar dinero y probar las delicatessen culinarias más caras del globo. En ese orden. Pero, como rico derrochador, ¿qué podría comer?. Echemos un vistazo.
Por otra parte tenemos el Café Kopi Luwak (traducido café de civeta) : Se trata de un café específico fino y sabroso que se cultiva en la isla indonesia de Sumatra. La
Otro lugar privilegiado ocupa el Golden Opulence Sundae, el postre helado más caro del mundo y que está registrado como tal en el Guinness de los Récords. Se sirve en el Serendipity 3, un célebre restaurante situado en Manhattan. El helado se compone de 5 cucharadas de helado de vainilla tahitiana, vainilla de Madagascar, una hoja comestible de oro de 23 kilates y un poco del chocolate Amedei Porcelana. ¿Por cuánto podrías merendarte este helado? pues por el módico precio de 1.000 dólares (723 euros), y eso sí, avisando al restaurante con 48 horas de antelación, y siempre y cuando no haya en esa semana lista de espera, tu boca, garganta y estómago serán un poco más elegantes.
con trufas blancas. Cada pieza se vende por 190 Euros, y la
libra a 1.976 Euros. Hay otros chocolates como el Richart, Delafee, o el Noka cuyos precios se mueven entre los 100 y los 700 euros la libra.
Si echamos la vista a la región italiana del Piamonte, específicamente en la zona de Langhe, existe un hongo cuyo tamaño se encuentra entre los 5 y 12 centímetros de diámetro, y cuyo peso nunca superá los 300 o 400 gramos: la trufa blanca. Su intenso olor y sabor, su difícil localización y se reducida recolección hacen que el precio de esta seta (que crece como los tubérculos, bajo tierra) se mueva entre los 2.000 y los 4.000 euros por kilo. El récord de precio de la trufa blanca lo pagó Stanley Ho, dueño de un casino en Macao que pagó 330.000 dólares por un kilo y medio de trufas (249.000 euros).
“Dos kilos de papas 1 euro, 1 euro dos kilos de papas”. Este es el reclamo de alguno de los vendedores de hortalizas ambulantes que rondan por nuestras
Y llega un clásico: el azafrán. El de verdad, no el condimento alimenticio que venden en botecitos de color naranja y que se suele llamar también azafrán (por si quedan dudas se trata de ese polvo naranja que se usa para las paellas , arroces o fideos) sigue siendo un clásico de los productos o alimentos más caros del globo. Se extrae de los pistilos de una flor, y para conseguir un kilo de azafrán harían falta miles de flores. Un kilo se cotiza habitualmente a unos 1.700 euros. Su uso sigue siendo un privilegio para ocasiones contadas. El sobre con unas cuatro o cinco hebras cuesta en el mercado europeo unos 3 euros.
Los amantes de la comida rápida también tienen un representante en esta lista con un par de pizzas a precio de oro. El restaurante Nino’s Bellisima pizza de Nino Selimaj, comercializa una pizza , una pizza que cuesta nada menos que 1.000 dólares. La vende desde 2007. Lo único que hornea es la base de pan. A ella, una vez tostada se le agrega una base de crema fresca, cuatro tipos de caviar diferentes, cola de langosta, salmón y wasabi. El trozo de pizza también puede consumirse por sólo de 250 dólares. El mismo Nino admite que la pizza es cara pero asegura que “hay mucha gente que puede permitírsela”. Sin embargo, la crisis económica ha hecho estragos en el negocio, y si anteriormente vendía de 2 a 10 piezas a la semana, ahora vende una a la semana o una a la quincena. Sin embargo, la pizza más cara
Nido de salangana (golondrina) Es sin duda uno de los alimentos más bizarros de este top. Son elevadamente apreciados en la gastronomía china y se utilizan principalmente para preparar una sopa a la que no aportan ningún sabor pero sí textura. Lo curioso de estos nidos es que son construidos por dichas aves gracias a una mezcla de su saliva con nueces previamente comidas y eliminadas por otros animales, plumas y musgo. No os engañéis, no vale cualquier nido de golondrina al uso que podamos encontrar en las fachadas. Los que realmente adquieren valor en el mercado son los de Borneo y Filipinas. Su valor oscila entre los 2.000 dólares por el de golondrina blanca y los 10.000 dólares que cuesta el confeccionado por la golondrina de sangre roja (unos 7.000 euros).
Por ahora, no tengo el millón de euros, y por supuesto no he superado el límite necesario para ponerme ciego con toda esta comida. Sin embargo, cuando sueñe con colchones llenos de billetes de esos morados (también llamados Ben Laden aunque habrá que ir buscándoles un nuevo nombre), viajaré buscando cada uno de estos manjares y podré tener un gusto onírico de cada uno de ellos.