Llevaba tiempo escuchando hablar de él, y la verdad sentía bastante curiosidad. Ayer me invitaron a cenar a un sitio, donde realmente disfruté, a parte de por lo que siempre digo, la compañía fabulosa, lo fue también por el servicio, lo diferente de la carta, la la variedad de vinos y en general la calidad en su conjunto: Copas adecuadas, educación óptima, vino atemperado e información adecuada sobre su amplia carta. El sitio elegido “Viavélez” , en Madrid en la avenida General Perón.
Sin embargo, no es del local de lo que pensaba comentar o al menos no es únicamente sobre lo que quería hablar, sino que también quería hacerlo sobre el vino que me tomé como primera opción, “El hombre bala” . Un vino del que en el último año, he escuchado muchos comentarios, alguno positivos, alguno negativos.
Pedí el vino, en este sitio que os comento, donde lo tenían a la entrada del local, muy vistoso y la verdad con esa etiqueta, era difícil no mirarlo, un marketing muy elaborado. Al pedirlo, imaginé, estando en lo cierto, que pondrían el vino fresco, ya que hacía un calorcito considerable a pesar de ser más de las diez de la noche. El vino presentaba una capa muy baja, lo que en principio, al tratarse de una garnacha, no era de extrañar. Color fresa con ribete del mismo color, pero con una apariencia de rosado prácticamente, cosa que en inicialmente no me gustó demasiado, cada uno tiene sus preferencias… Sin embargo, al llevármelo a la nariz, me sorprendió mucho, ya que al mismo tiempo, me aparecieron los característicos aromas esperados en una granacha de ese color, mucha fruta roja, casi piruleta, y al unísono aromas de madera muy agradables…
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