Ingredientes:
– 6 láminas de masa filo o pasta brick
– 1 patata grande
– 100 g de guisante
– 1 zanahoria grande
– Media cebolla picada
– 1 cucharadita de curry
– ½ cucharadita de comino en grano
– ½ cucharadita de jengibre molido
– 1 cucharadita de garam masala (opcional)
– 1 huevo
Preparación:
Pelamos la cebolla y la zanahoria y las cortamos en daditos pequeños o, hablando con propiedad, en brunoise. Ponemos una sartén a fuego medio con un chorrito de aceite y echamos las verduras para que se vayan pochando. Por otro lado, tenemos la patata, la cual perlaremos y cortaremos en trozos de tamaño medio. En un cazo con abundante agua, coceremos la patata (lo de partirla en trozos es para que se cueza antes) hasta que veamos que los trozos estén blanditos. Sacamos del cazo y aplastamos los trozos con un tenedor hasta formar un puré. Si utilizáis guisantes congelados, como es mi caso, podemos utilizar la cocción de la patata para cocer estos también. Los echamos al agua sin descongelar y coceremos unos 5 minutos.
Con todas las verduras listas, las mezclamos en la sartén donde hemos pochado la cebolla y la zanahoria y removemos para que se forme como una pasta. En este momento agregaremos también todas las especias. Las cantidades de las mismas son un poco orientativas y dependerá de vuestro gusto, si lo queréis más potente de sabor o más suave. Si no os gusta demasiado fuerte, os recomiendo que echéis poco a poco y vayáis probando hasta encontrar vuestro sabor
Y ahora os voy a repetir un consejo que ya os di en la receta de los rollitos de primavera, hay que trabajar con la masa filo con cierta rapidez ya que se seca bastante pronto al contacto con el aire y se vuelve muy quebradiza. Por tanto, para evitar esto, sacaremos una lámina del paquete y dejaremos el resto dentro, cerrando el paquete con una pinza para evitar que se sequen el resto de láminas. Así no tendréis ningún tipo de problema
Ponemos una lámina de masa filo sobre la encimera y la cortamos por la mitad a lo largo, obteniendo dos tiras alargadas de masa. Yo intento que las tiras sean de un palmo de ancho más o menos para obtener unas samosas de un tamaño decente y, si la tira me queda muy ancha de primeras, doblo un lado hacia dentro para tener la anchura que quiero (podéis ver en las fotos cómo está doblado un lado de las tiras). Colocamos un par de cucharadas de relleno en uno de los extremos de la tira y empezamos a doblar de forma triangular, de la misma manera que mucha gente doblamos las bolsas para reutilizarlas
Y ya tenemos listas nuestras samosas vegetales, aperitivo ideal para una comida temática india
Si quieres ver las imágenes del proceso, pincha aquí para ver la entrada completa en el blog de Guillermo Osorio “No me comes nada“