Las Recetas de Con Cuchillo y Tenedor

Dietas milagro: fraude o realidad

En septiembre, todos queremos acabar rápidamente con esos kilos de más. Pero privarnos de aquellos alimentos que nos gustan es un rollo y montar en bicicleta o hacer ejercicio es muy cansado. Así que por qué no doblegar la fe ante esas “dietas milagro” que prometen mantener la báscula a raya sin pasar hambre, sin esfuerzo y, lo mejor, en pocos días. Parece que, cuanto más difíciles sean de seguir, cuánto más extravagantes, restrictivas, prohibitivas, raras, cuánto más dinero nos gastemos, mejor es la dieta y más nos lo creemos.

La variedad de dietas de adelgazamiento es, teniendo en cuenta todas las variables implicadas, casi infinita: dietas disociada; dietas ricas y/o bajas en hidratos de carbono, altas y bajas en grasas y/o en proteínas; de bajo y muy bajo aporte calórico; dietas que encumbran a determinados alimentos, dietas que prohíben otros, etc. Sin embargo, las cifras de obesidad entre la población general no bajan, o más bien al contrario, aumentan. Con lo cual… ¡algo falla!

Y junto a la dieta las pastillas o suplementos dietéticos. El último que ha hecho furor este año ha sido la “cetona de frambuesa “quemagrasas”??? (otra tontería más). Pero junto a éste hay muchos otros productos. La lista de los que se anuncian en Internet o se venden incluso en las farmacias como potentes ‘quemagrasas’ es interminable: Lipotrim, L-Carnitina, Arkocapsulas Citrus, Arkochim 4321 Ultimate, Bimanán C.L.A., entre otros.

Estos productos milagrosos, que se venden como churros llegan a nosotros de una manera fácil, incluso a través de farmacias (lo que trasmite a muchos clientes ciertas garantías) o herboristerías. La razón es que al no ser catalogados como fármacos sino como suplementos o productos dietéticos no pasan por ensayos clínicos ni por controles exhaustivos. No se sabe los efectos a largo plazo, y por muy naturales que sean, pueden ser peligrosos para la salud a largo plazo y dependiendo de la dosis que se tome.

Cómo reconocer una dieta milagro

Si tienes cualquier duda en torno a tu alimentación o la de tu familia o quieres conocer la manera más sana de adelgazar, puedes acudir a un dietista-nutricionista, que además de confeccionar una dieta equilibrada y adecuada al estilo de vida y necesidades de quien lo requiera, llevará a cabo una educación nutricional esencial para que toda la familia comprenda que jugar con la alimentación es jugar con la salud.

En pocas palabras, una buena dieta consiste en comer un poco de todo y no demasiado de nada. (…) La gente se pregunta frecuentemente si ciertos alimentos son buenos o malos. La respuesta es que no existen alimentos malos, sino dietas malas”. (Francisco Grande Covián)

Imagen: semdorsemgloria.files.wordpress.com

Esta entrada es original del blog “Komo-como” de Regina Martínez.